Futbolista que indiscutiblemente era distinto, diferente y superior en el apartado técnico (por ello se pagaron dos millones por su fichaje), pero que decidió que su mala cabeza prevaleciera, y a pesar de tener todas las condiciones para triunfar fracasó en Primera, y tampoco destacó en Segunda.
Repasamos hoy sus cuatro años como cadista, en los que terminó por desesperar a la mayoría de la afición, y tras tener todas las oportunidades que se pueden posiblemente disfrutar (se le esperó tras su grave lesión de rodilla, se le disculpó por sus sufrimientos mentales...), salió por la puerta de atrás, dejando más detractores que amigos.
Tras confirmarse por fin la permanencia en esta horrenda temporada, el jugador, al que ya sí se le acaba el contrato (sin que el club tuviera el más mínimo pensamiento de renovarlo) emite una despedida tan corta como sus entendederas, y que le define como persona: "fue un placer". Eso fue todo lo que le salió después de cuatro años. Pues sea.