Delantero que intentó varias veces fichar el Cádiz (sus números en el Levante le avalaban como goleador de confianza) pero que luego de amarillo se terminaría convirtiendo en una mayúscula decepción, marcando únicamente nueve goles en liga en cuatro temporadas, un bagaje pobrísimo para alguien de sus cualidades. En su defensa hay que mencionar que sufrió muchísimas lesiones que no terminaban de dejarle recuperarse.
Por fin en el mercado invernal de la campaña 2022-23 llegaba esta codiciada pieza de la delantera, que venía, se suponía, a subir muchísimos enteros la calidad de lo que había en la plantilla y que el equipo estaba pidiendo a gritos. Por desgracia, las lesiones se lo comieron vivo en el tramo final de campeonato, y se quedó a medias.
No tuvo ni un atisbo de suerte: en el Camp Nou le anularon nada menos que dos goles: uno por un milímetrico fuera de juego y otro por una estricta falta al portero. Un par de jornadas después, una jugada suya pudo adelantar a los cadistas en San Sebastián, pero su remate tras excelente regate se iba al palo. Pues eso, ni pizca de suerte.
Tuvo por fin su momento de gloria en Almería, catapulta mediante, marcando un gol que daba tres puntos de oro (que al final se quedó en uno por el incomprensible penalti cometido por Momo).
Para terminar de rematar la faena, se lesionó en el tramo final y decisivo de la temporada,
perdiéndose nada menos que seis jornadas. Un puntillazo al jugador valenciano que se queda con la espina clavada de no haber podido demostrar su fútbol y el porque de su insistencia del Cádiz con él.
La temporada siguiente no mejoraron nada las cosas con su situación. Su liga podemos dejarla casi sin calificar. Se pasó muchísimo tiempo lesionado y cuando estuvo en el césped, era imposible que viera puerta.
Un futbolista profesional no puede fallar lo que por ejemplo erró en la segunda jornada, en la visita al Barcelona, cuando tuvo 40 metros en solitario para batir a Ter Stegen y terminar pegándole al muñeco.
Las jornadas pasan y la pelea con el gol del valenciano es cada vez más alarmante.
Tuvo su momento de gloria en el Metropolitano al hacer el 0-2, pero ni en esas tuvo suerte, ya que los colchoneros terminarían remontando ese partido.
Sergio González confió en él prácticamente en todas las jornadas, en las que siempre mostraba lucha y pelea, aunque, como todo el equipo ese año, muy poquito acierto de cara a gol. No volvió a marcar hasta en la jornada 16, en casa frente a Osasuna.
A la semana siguiente, en Las Palmas, sufrió una dura entrada y tuvo que ser sustituido a la media hora. El
diagnóstico fue demoledor, fractura de peroné y ligamentos de un tobillo afectados, lo que le costó cuatro meses de baja, hasta que pudo volver a tener minutos en la visita del FC Barcelona al Nuevo Mirandilla.
Su fallo sin portero en el último minuto del trascendental Cádiz-Mallorca es el enésimo ejemplo de lo inoperante que fue todo el equipo en toda la campaña, siendo él un ejemplo muy obvio (solo dos goles en toda la campaña), y aunque contó para Pellegrino en los últimos partidos, no pudo ayudar con lo que más necesitaba el Cádiz.
En la temporada 2024-25 se desquita algo más con goles, pero tampoco terminó de asentarse y ser una pieza importante para su entrenador. Tras disputar el partido inaugural desastroso frente al Zaragoza, el valenciano vuelve a recaer de sus problemas de tobillo, que le cuestan más de dos meses de nuevo en el dique seco.
Cuando vuelve, disfruta de su único perido de amarillo con confianza. Mientras dura en el cargo, Paco López, que le conoce de hace tiempo, lo mantiene siempre en el once titular, aunque en todo ese tiempo solo le devuelve un gol, uno de los que hicieron posible la victoria en casa frente al Córdoba.
Con el relevo en el banquillo y la llegada de Garitano, parece en un primer instante que va a seguir su buena estrella, pero en el último partido del año 2024 en Almería, se lesiona, otra vez, antes de la media hora de juego, y ahí perdería su sitio en el equipo. Para la segunda vuelta, Roger se queda como posible revulsivo para salir desde el banquillo, pero disputando ya muy pocos minutos.
Solo volvería a la titularidad ya en el tramo final de la temporada, en los partidos de la basura en los que el equipo ya nada se jugaba.
En su última temporada de amarillo (la horrible 2025-26) se terminó de confirmar la irrelevancia de este jugador que tantas expectativas había levantado cuando fichó. Por supuesto por detrás de García Pascual para luchar la titularidad, lo que le queda es disputarse el puesto de refresco para las segundas partes cuando hacen falta goles. Pero ni eso. En un par de partidos Garitano lo prueba en ese rol, pero enseguida se decanta por Dawda, grandísimo y del corte que más le gusta al técnico, dejando a Roger en el más absoluto ostracismo.
Incluso con todo a favor, como en casa frente al Huesca (cuando salió de refresco por delante del africano) es capaz de aprovechar la oportunidad (en este caso, de forma literal, pues Alex Fernández le puso un gol casi en bandeja). Una semana después, frente al Burgos, otra vez nos dejó con el “uy” en la grada. No había manera.
Por fin parece que ve la luz cuando en el debut copero frente al UCAM, hace dos goles que aclaran un partido que se había puesto raruno. Sí, es en Copa y ante un rival de muy inferior categoría, pero tanto al jugador como al equipo le hacen falta goles como el comer, y parece que el de Torrent
se reivindica por fin con dianas.
Su entrenador quiso confiar en él y ver si de verdad había algo nuevo de lo que tirar, y lo puso de titular en la siguiente jornada liguera, en Andorra. Duró solo la primera parte. Tiempo suficiente para volver a ser tan absolutamente irrelevante en el juego, que el entrenador se tuvo que desdecir de su apuesta ya en el descanso.
Sin embargo, con el cambio de sistema (en el que ahora jugaba con dos delanteros) parecía darle momentáneamente una nueva oportunidad. Oportunidad que parecía aprovechar, como cuando devolvió la confianza de ser titular en casa contra el Racing con un gol. Pero fue un mero espejismo.
Es verdad que tanto para Garitano primero, como para Sergio González después, el delantero sigue contando, pero solo para las segundas partes. Es muy raro que salga de titular y cuando lo hace su contribución al ataque pasa desapercibida. Quitando el mencionado gol frente al Racing, solo vería puerta otra vez más, en la derrota en Ceuta, en la que su gol no sirvió para culminar la remontada.
En el partido que haría de epitafio para Sergio González, en Gijón, sale de titular pero como lo vería el técnico que en el descanso ya lo deja en la caseta.
Con la llegada de Lucas Pérez primero, y de Idiakez después, el concurso de Roger llega a su fin, y con esto, su despedida del Cádiz, al no serle ofrecida la renovación por el club.