Central que estuvo solo una temporada en el club (una de las peores de su historia, salvada solo de ser la más mala eludiendo el descenso de forma casi milagrosa), que no jugó demasiado y que tampoco dejó momento especialmente memorables.
No es hasta mediados de octubre, en la victoria en casa frente al Huesca, y porque Kovacevic está con su selección, que debuta en liga. Demasiado tiempo. En el anterior parón de selecciones había sido su compañero Pelayo el elegido, ahora le toca a él.
Se le notó la inactividad en los primeros minutos de partido, en los que estuvo nervioso y cometió dos errores muy groseros que por poco no costaron goles. Tras eso se fue asentando y terminó disputando un partido más o menos aseado.
Mucho peor parado salió del duelo copero frente al UCAM. Es verdad que tuvo que jugar de lateral derecho ante las ausencias de Caicedo e Iza, pero es que estuvo horrible, cometiendo un penalti absurdo que supuso el empate del rival. En el descanso, Garitano lo tuvo que sustituir por el canterano Juan Díaz, que le pegó un adelantamiento por la derecha en toda regla, no solo ese día, sino que fue titular luego después en Andorra en el siguiente partido liguero. Moreno había perdido una excelente ocasión de colarse en el equipo aprovechando las lesiones de otros compañeros.
Sin embargo, la mala suerte de un compañero se convirtió en la buena suya. La lesión de Kovacevic le despejó el camino a la titularidad, imponiéndose con claridad en esa pelea a Pelayo. Y la verdad es que liberado de esa lucha por colarse en el once, se le vio más sensato, afinado y seguro de lo que le habíamos visto hasta entonces. Tanto es así que hasta se permite el lujo de marcar algún gol, como el que hizo en Riazor. Pero más allá de la anécdota goleadora, lo importante es que en apenas unos días, pasó del semi ostracismo a
pieza fundamental en el eje de la zaga.
Parecía que todo iba bien, para el equipo, y para él. Lamentablemente, el socavón en el que se mete el equipo en 2026 le arrastra también a él, y con ello, se le empiezan a ver otra vez costuras que hasta ahora había tapado. El Cádiz encaja en todos los partidos, y no son pocas ocasiones en las que More no sale de la mejor manera en las fotos. Penalti tonto en Eibar, error que cuesta el gol de la derrota en casa contra el Zaragoza…el madrileño empieza de nuevo a cometer errores muy de bulto, muy groseros, de los que cuestan puntos.
No extraña que cuando se recupera Kovacevic, él sea el sacrificado al que le toca volver al banquillo. En el sentido más literal de la palabra. De ahí hasta el final, solo jugaría el partido en León, y para suplir a un compañero. El resto del tiempo, fue con el peto puesto. Ni siquiera el segundo relevo en el banquillo y la entrada de Idiakez le dieron más oportunidades.
Así pues, su rescisión a final de año, tras solo una temporada y teniendo todavía contrato en vigor, no sorprendió tampoco a nadie.