Llega en el mercado invernal de la 2024-25, pero lo hace para prácticamente nada: el central se pasa inédita casi toda la segunda vuelta y solo juega tres partidos, dos de ellos en las dos últimas jornadas, cuando ya no había nada en juego.
Para la 2025-26, sin embargo, su situación da un giro radical. Garitano lo escoge al comienzo de liga como acompañante de Kovacevic en el eje de la zaga, ante la casi ausencia de competencia. Las primeras actuaciones dejan luces y sombras, con carencias evidentes que arrastra de la campaña anterior, pero con el paso de los partidos va progresando a ojos vista. Del Recio dubitativo que se ve frente al Mirandés al que ayuda a sumar la victoria contra el Eibar apenas han pasado cinco jornadas, y las diferencias ya son a favor.
No para de crecer y se queda definitivamente con el otro puesto de central. Cada vez se asienta más y muestra más seguridad. Destaca incluso los días en los que se pierde, como en la primera derrota de la liga, en Las Palmas.
Ante la lesión de Kovacevic le toca liderar la defensa, y no se arruga ni se esconde. Ahora acompañado por Jorge Moreno, el toledano se muestra casi infranqueable. Nadie duda de él: la confianza en su rendimiento es máxima. Por salvar,
salva hasta goles debajo de los palos, como si de un portero se tratase.
Lamentablemente, el socavón en el que se mete el equipo en 2026 lo arrastra también a él, y empiezan a verse de nuevo las costuras que hasta entonces había tapado. El Cádiz encaja en todos los partidos, y no son pocas las ocasiones en las que Recio no sale de la mejor manera en la foto.
Según van pasando las jornadas deja cada vez más lagunas, con actuaciones cada vez peores, algunas rayando lo lamentable, como el 0-3 en casa frente al Málaga. Se va además cargando de tarjetas, hasta convertirse en el jugador más amonestado de la liga. Una caída con todas las letras, como la del equipo.
A pesar de todo, sigue siendo titular indiscutible: termina jugando 39 encuentros de Liga, todos desde el inicio, y solo se pierde tres por sanción, por acumulación de amonestaciones.
En el convulso verano de 2026, con Cala arrasando la plantilla, enseguida se ve que Recio no va a seguir. Cuando Celades
lo deja en el banquillo para dar su sitio a un jovencísimo Noah, que aún no ha debutado, su sentencia queda firmada. La salida se dilata hasta el último día de agosto, cuando el Cádiz lo traspasa al Eldense.