Jugador de experiencia contrastada, militando principalmente en Español, Deportivo (con el que jugó cuatro temporadas la Champions League) y finalmente en el Levante (en el que se retiró), ganó dos Copas del Rey y llegó a ser internacional absoluto por España en 11 ocasiones.
Empezó su andadura como técnico muy joven, con solo 37 años, tres después de colgar las botas. Ha dirigido al Español (dos temporadas en Primera) y al Valladolid (al que ascendió a Primera en la 2017-18, pero con el que bajó luego en la 2020-21).
En su primera etapa, Sergio se convirtió por méritos propios en uno de los técnicos más importantes de la historia del Cádiz en Primera. No en vano, consiguió nada menos que dos permanencias en dicha categoría, algo que para un club tan poca cosa como somos nosotros, son hitos a recordar de por vida.
Llega teniendo que llenar los zapatos de nada más y nada menos que Alvaro Cervera, el entrenador más laureado en más de cien años de fútbol amarillo. Muchísimo peso. Desde el día de su presentación, con aquella
surrealista rueda de prensa con el periodista Carlos Medina, ya se encuentra el técnico catalán que no va a ser ni mucho menos fácil sentarse donde hasta hace nada, lo hacía un mito de la afición.
Pero Sergio, sin hacer ruido y acumulando mucho trabajo, se va haciendo poco a poco con la plantilla. Las llegadas en este mercado de fichajes son absolutamente claves para conseguir la permanencia. Luis Hernández, San Emeterio, Alcaraz, Idrissi y Lucas Pérez (por fin, primer fichaje de la nefasta secretaria técnica de Enrique que provenía de nuestra competición y que tenía experiencia en la misma) son, en mayor o menor medida, vitales para el técnico hasta el final de la campaña.
Sergio empieza marcando claramente lo que va a ser su equipo en su primer partido liguero frente al Español, en el que estuvo ya a punto de conseguir la primera victoria como local. Solo cinco jugadores repitieron en el once inicial con respecto a la que fue la última alineación de Cervera, en El Sadar. Y una semana después, primera victoria en solo dos partidos. Bien es verdad que fue ante un desahuciado Levante, pero era un match-ball que había que salvar, y el Cádiz lo hizo con nota.
Teniendo que apurar hasta el último minuto en una salvación agónica en Mendizorroza (y tirando de santos para que el Granada fallara un penalti en el otro campo donde se jugaba las habichuelas), los amarillos consiguen sobrevivir otro año más en la máxima categoría.
Otra temporada consiguiendo la permanencia. Ergo, otra permanencia de ensueño e histórica. Aunque tocara de nuevo irse a la última jornada pendiente de salvación (aunque en esta ocasión de forma mucho menos agónica que en el anterior ejercicio, con aquel final de infarto a medias entre Vitoria y Granada), tanto da. Todo lo que sea para los amarillos quedar por encima del 18º será siempre un éxito sin peros, sin pegas. Si encima consigues el puesto número 14 (el segundo mejor lugar en la tabla que has hecho en más de 110 años de historia), la campaña 2022-23 solo puede adjetivarse como excelsa.
Por desgracia, todo se cae no solo para él sino para todo el equipo en la campaña 2023-24. Temporada muy difícil de analizar sin caer en el insulto y la descalificación, por la oportunidad perdida, ante el pobrísimo rendimiento del equipo amarillo. Si lo ponemos en contexto de lo barata que estuvo este año la salvación, con dos equipos prácticamente descalificados al término de la primera vuelta (Almería y Granada) y quedando finalmente la barrera de la permanencia en 38 puntos (más que asequible y por debajo de los habituales y establecidos 40), es para tirarse de los pelos cuando se echa la vista atrás. Sergio no fue sino otra víctima del empobrecimiento de la plantilla que ya se venía marcando desde las ventanas de fichajes anteriores.
El inicio de liga ya es malo, y no se habría de recuperar. Tras la derrota en Granada (ya desahuciado por aquel entonces) el Cádiz cae a puestos de descenso, de los que ya no saldría. El mercado de invierno del Cádiz es para verlo: llegaron Juanmi (el único que pudo marcar algunas diferencias), Ousou (central sueco-sirio, que sí mostró buenas maneras pero que estuvo más tiempo lesionado que disponible) y Samassekou (jugó 95 minutos, un tercio de ellos el intrascendente duelo final con el Almería).
Tras la debacle de Granada, el técnico catalán intenta revolucionar un poco el once y el dibujo sobre el campo para recibir al Valencia, pero los che pasan por encima del Cádiz como si fuera un partido de niños contra adultos. Ahora sí, el entrenador tiene ante sí una final en el campo del Alavés, entonces rival directo. Como suele pasar en estos casos, ya desquiciado y superado, Sergio vuelve a hacer varios cambios en el once, e intentó incluso la bala de Etta Eyong en los últimos minutos. Fue su epitafio. Los amarillos volvían a perder, y Sergio era destituido, con el Cádiz en descenso y habiendo sumado 15 puntos de 63 posibles. El club hace aguas por todas partes y no se atisba ninguna posibilidad de mejoría.
El 14 de enero de 2024 dirigió Sergio González su último encuentro desde el banquillo del Cádiz CF. Más de dos años han pasado desde entonces y sorprendentemente, ahora le toca volver al entrenador barcelonés del equipo gaditano al mismo lugar. Ese escenario que ha seguido visitando con frecuencia, pero con su abono y desde la grada como un cadista más. Y es que el catalán se quedó a vivir en la bahía, de la que se enamoró tras su primera etapa en Mirandilla.
Las circunstancias ahora son todavía peores que cuando él se fue. El equipo ha caído en un bache sin fin con Garitano, y abandonada ya la idea de pelear el ascenso, se enfrenta de hecho a la posibilidad de caer a 1RFEF. Por desgracia, el barcelonés duraría muy poco en el banquillo, después de una racha horrorosa, peor todavía que la anterior que le había costado ya su primera destitución. Un triunfo cogido con alfileres, en Miranda de Ebro en su debut, y seis derrotas consecutivas han provocado que el propio vestuario 'empuje' al técnico catalán.